La ganadería extensiva es un modelo productivo en el que los animales viven al aire libre y se alimentan principalmente de los recursos naturales del campo. Este sistema favorece la regeneración del pasto, mantiene limpio el monte y contribuye a la prevención de incendios.
Además, el bienestar animal está garantizado: el ganado se mueve libremente, vive en un entorno saludable y sigue su ciclo natural.
Este tipo de ganadería no solo protege el medio ambiente, también apoya a las pequeñas explotaciones familiares y contribuye al mantenimiento del mundo rural. Consumir productos procedentes de ganadería extensiva es apostar por la sostenibilidad y el respeto a la naturaleza.